10 de mayo de 2008

CRÍMENES EJEMPLARES: Heroes (S1-E17: Company Man) (2006)


Héroes (Temporada 1, capítulo 17: El empleado fiel)

USA

Dirección: Allan Arkush

Guión: Bryan Fuller (sobre una creación de Tim Kring)




Mr. Bennet: People are fragile. Like tea cups. All around them the world is changing but they simply don't want to deal with it. They don't want to know what is happening to us as a species.


No he podido resistirme a comentar este hermoso crimen (aunque con ello rompa ciertas reglas de este blog) que concentra, en poco menos de una hora, todo el oficio televisivo y el talento acumulado por sus distintos perpetradores. Estos producen no solo el mejor capítulo de toda la temporada de esta serie, si no también uno de esos momentos televisivos que nos permiten recordar las grandes cualidades y fortalezas que atesora este medio cuando cae en manos de Criminales en estado de gracia.



He de ser sincero: no creo que tenga que recomendar o prevenir a nadie sobre esta serie, porque probablemente la mayoría de los que puedan estar leyendo esta entrada la habrán visto y tendrán formada su propia opinión. La mía, para que conste, admite las carencias y las irregularidades de un producto cuyo punto de partida era (y es, pues aún sigue vivo) excelente y jugoso, aunque para nada original, y que parece en varios momentos de esta primera temporada escapárseles de las manos a sus creadores. A éstos se les ve no pocas veces algo perdidos, estirando tramas, apuntando a mil y un sitios a la vez y casi siempre por debajo de sus posibilidades… hasta llegar a este capítulo. A partir de él la serie sube enteros, gana en fuerza y concreción y sobre todo en la credibilidad de sus protagonistas, y aunque el desenlace de la temporada podría haber sido mejor, el regusto final que dejó en éste Guardián fue lo suficientemente sabroso para seguir interesado en el devenir de sus aventuras.



Pero centrémonos en este episodio 17. Sin desvelar el argumento en lo posible, está claro que Tim Kring, principal creador de la serie y guionista de muchos de sus capítulos, era consciente de la necesidad de dar un golpe de efecto a un producto que empezaba a moverse moribundo, que necesitaba de energía en su narración y de nuevas fuerzas (mucho más que de las demostraciones superheroicas de sus protagonistas), y que además contaba con un misterioso y ambivalente malo, que también estaba necesitado desesperadamente de una clarificación, fuera ésta del tipo que fuera.



Así pues había llegado la hora de humanizar algo más a sus personajes, dar sentido a ciertas acciones, permitir ser héroes a los que lo son e introducir nuevos enemigos y nuevas fuerzas superiores. Pero sobre todo, había que dar sentido a la expresión Héroe que da título a la serie, y de eso es de lo que este episodio trata fundamentalmente, sin menospreciar en ningún caso todas las fisuras y ambivalencias que el calificativo en sí pueda tener. Tampoco se deja de lado la acción, más bien al contrario, pues nos encontramos ante el episodio más enérgico y emocionante de la primera temporada, que consigue, como si de un perfecto puzle se tratara, armonizar el lado más humano con el mas sobrehumano en una montaña rusa que no deja respiración, pero que al mismo tiempo contiene alguno de los remansos de calma más cargados de emoción de los últimos años televisivos. No me estoy refiriendo solo a su conclusión, sino especialmente al flashback en el que un acto tan mundano como elegir unas gafas puede simbolizar a todo un personaje, incluyendo sus sentimientos pasados y futuros y todas sus acciones.



No debemos dejar pasar por alto tampoco el dato de que Kring no es el guionista de este episodio (a pesar de serlo de la gran mayoría de la temporada), sino que éste recae en Brian Fuller, y esto no es precisamente una decisión baladí. En la televisión seriada la labor del guionista (muchas veces el creador del concepto) es de una importancia mucho mayor que en el cine, pues es en él en quién finalmente descansan las decisiones sobre los personajes y sus evoluciones, que en la televisión son el elemento clave, mucho más que la trama. Es por ello que, mientras el director de este episodio, Allan Arkush, es uno de los habituales de la serie; un buen profesional de solida trayectoria televisiva que sabe sacar todo su talento cuando le colocan un libreto que es todo oro en sus manos, como aquí demuestra; es el poco pródigo Fuller quién debe recibir los mayores elogios. Y no resulta nada rara su elección por parte de Kring, pues nos hallamos ante un creador de series de culto que ha dado y sigue dando mucho que hablar (actualmente con Pushing Daisies (2007)), y que ya había guionizado otro de los mejores episodios de esta primera temporada: el capítulo 4, que también establecía muchos elementos de los personajes principales y que concluía con uno de los finales más inolvidables de toda esta primera tanda.



Brian Fuller coge el toro por los cuernos y entrega un libreto que, desde su mismo arranque hasta su arrebatadora conclusión, hace pasar al espectador por todas las emociones, reconciliarse con la serie y los personajes, recobrar energía sobre el argumento general y disfrutar sobre todo con una excelente demostración del poder de la narración. Tal es su perfección, que funciona perfectamente como episodio aislado (a pesar de empezar en un clímax y acabar con otro), tanto como visto dentro de la serie. Cierto que tras él, muchas cosas cambiarían y no todas serían buenas (precisamente el personaje que aquí encuentra su redención, es llevado también hasta un punto sin retorno desde el cual los guionistas posteriores no han parecido saberle sacar); pero solo por este pequeño lingote de lo que significa el arte de la imagen en movimiento, creo que mereció la pena.





Las Claves del Caso


Pericia Criminal: la precisión relojera de su guión y, extrapolándolo, del conjunto del capítulo; la conmovedora humanidad (con lo mejor y lo peor) del señor Bennet, que por fin se nos descubre en este episodio; que cada personaje tenga su momento de importancia, a pesar de la compleja estructura de la trama, y salga crecido y enfilado a un nuevo futuro a partir de este punto; el extraordinario clímax; el flashback de la elección de las gafas: concentración dramática de la máxima calidad; y por encima de todo que se decidieran a hacer este episodio: era lo que la serie necesitaba.






Bajos instintos: con tanta acción, dramatismo y revelaciones hay poco lugar para la lujuria, desgraciadamente, aunque Hayden Panettiere se baste para mantener la llama siempre encendida.




Pistas Delatoras: el exceso de dependencia en los efectos digitales (tan propio de nuestros días) y lo no excesivamente trabajado de algunos de ellos, lleva a que en escenas como la salida de la casa en llamas de Claire Bennet, lo evidente del efecto digital reste emoción y credibilidad dramática al momento; que no todos los episodios de la serie que debieran haber tenido esta calidad la tuvieran.




9 Pisos

2 comentarios:

Queco dijo...

Héroes es una serie interesante pero irregular que se hundió en una lamentable segunda temporada, pero cuando ví este capítulo pensé que era uno de los mejores episodios de una serie de TV que había visto. Pena que a una serie con tantas posibilidades no le hayan sabido sacar todo el partido posible...

El Guardián dijo...

Aun tengo pendiente de ver la segunda temporada, aunque todo lo que me han llegado son malos augurios.
Quiero pensar que, de volver a fallar, aún les daría una nueva oportunidad el año que viene con la tercera temporada. Reconozco que las posibilidades del punto de partida me pueden.

Me alegro también de que usted sintiera lo mismo que yo con este episodio. Si tan solo el resto de la serie se mantuviera a similar altura, de otra cosa estaríamos hablando aquí.