Mostrando entradas con la etiqueta Crímenes Literarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crímenes Literarios. Mostrar todas las entradas

11 de septiembre de 2009

WE LIVED AMONG THE PEOPLE: De la primera a la segunda temporada


Durante el pasado mes de agosto, he publicado en Scifiworld un artículo en dos partes (aquí y aquí) para enlazar los análisis de la primera temporada de Twin Peaks con los de la segunda. Pronto comenzaré a colgar los artículos de esta nueva temporada, aunque me estoy planteando si no sería más práctico colgar análisis de dos en dos episodios en vez de uno en uno, ya que la nueva temporada tiene 22 capítulos, y no parece que haya mucho público interesado en un análisis episodio a episodio.

Es sí, aunque sea por cabezonería seguiré con mis análisis, pese a que puede que sólo me interesen ya a mí.

12 de abril de 2009

MIRANDO LAS ESTRELLAS: Corín Tellado (1927-2009)


Ha muerto Corín Tellado. El Stephen King de la novela romántica. La escritora más vendida y leída en lengua española, sólo superada por Cervantes. Una artista tan valorada y querida por su fiel público, como vilipendiada, ignorada y despreciada por la crítica y la élite literaria de nuestro país. Una creadora de provincias, asturiana para más señas, que escribía por el puro deseo y la necesidad de escribir. Capaz de acumular una producción en vida de más de 4000 novelas y de miles de relatos, con la mirada siempre puesta en el pueblo y por el pueblo, y con la única pretensión de evadir de su vida cotidiana a sus lectores. El hecho de que muchos de éstos aprendieran a leer con ella, seguro que fue algo que la llenó siempre de orgullo, al igual que la falta de respeto que sus compañeros literatos le profesaron tuvo que ser una dura losa que hubo de cargar toda su vida.

Yo no he leído nunca una obra suya y probablemente nunca lo haré. No es mi género y por lo tanto no me atrae de antemano. Eso no es ápice para que considere su pérdida una de las más importantes que hayan sucedido en los últimos tiempos dentro del estamento cultural español, tan raquítico y querido de sí mismo, y que muy pocas veces ha sabido hacer feliz a su público. El nombre de Corín Tellado ha sido para mí a la literatura lo que grandes artesanos populares y trabajadores estajanovistas como Mariano Ozores, Pedro Lazaga, Rafel Gil o Ignacio F. Iquino, fueron para el cine español. Una ráfaga de frescura y sencillez cargada de puro entretenimiento. Un placer en bolsilibro. El faro de una generación Bruguera de Marciales Lafuente Stefanias, Silver Kanes y Víctores Moras, ya hoy irrecuperables. Algo tan necesario como el respirar.

16 de marzo de 2009

CRÍMENES LITERARIOS: Bajo la influencia


Un hermoso maletín de cirujano con un interior forrado en lo que podemos adivinar como terciopelo rojo, se abre ante nosotros y nos muestra pulcramente sus instrumentos de vivisección; un camino para analizar, descubrir y adentrarse en otras realidades, que no podía ser mejor puerta de acceso para un volumen cuyo subtítulo reza Libro de versiones, remezclas y otras formas de plagio.

Desde el principio se nos hace conscientes de que no estamos ante un libro de cuentos al uso; de hecho nada más lejos de cualquier idea previa que el lector se pudiera hacer en ese terreno. Si en algo es tremendamente eficaz esta obra, es en descolocarnos en todo momento de la manera más suave y dulce posible. No me había dado tanto placer andar perdido dentro de un libro, probablemente desde los tiempos de La historia interminable (1979).



La pluma de Daniel Miñano Valero no duda desde un primer instante en jugar a una meta-literatura, o mejor aún, a una deconstrucción literaria que es a la vez la del propio autor/personaje (las diferencias reales nunca se nos aclararan, ni nos debieran interesar) y la del proceso de escritura del propio libro. Pero esto, que podría traducirse a priori como una clara concesión a la modernidad y al atrevimiento de formas de un escritor novel, consigue llegar al lector con la sencillez de un mago que explica sus trucos con objetivos claramente didácticos. Por momentos, la experiencia de leer algunos pasajes del libro recuerda a los análisis que Hitchcock hacía sobre su propia obra, en cuanto ambos creadores nos detallan de manera precisa de dónde procede su inspiración y cuáles son las reglas del juego, sin que por ello el resultado de su trabajo se resienta.



En el caso que afecta a este libro, el principal desmembrado, el cabeza de turco, es la utopía de la originalidad. Toda la obra, así como buena parte de las reflexiones de su autor giran alrededor de este escurridizo concepto, tratando en todo momento de negarlo y hasta de justificarse ante sus propios relatos. Plantear el libro a la manera de un disco de versiones, que cuentan todas con un mismo intérprete, le permite reafirmar desde lo más básico una autoría fantasmal con rasgos muy marcados, pero que escapa a géneros, estilos y argumentos, logrando esfumarse entre los huecos de las palabras sin dejar por ello nunca de estar presente.

Tras la lectura completa del libro, el poso que éste deja son buena parte de sus cuentos y la gran capacidad de evocación que Miñano Valero logra transcribir al papel, gracias sobre todo a jugar a estirar la fina línea que separa realidad de ficción hasta hacerla, en sus momentos más logrados, casi indetectable. De esta forma, tras leer algunos de sus relatos, el lector siente la urgencia de agarrarse a las pistas concretas (¿y reales?) que el autor ha ido dejando en ellos, con el fin de confirmar que al menos parte de lo que ha leído es real o ha podido suceder: la magia, por tanto, de la mejor ficción.



Dentro de los cuentos hay dos estilos diferentes que se cruzan, no siempre con idéntica fortuna. Tenemos narraciones situadas en lugares y momentos lejanos, que parecen extraídas del folclore, de los mitos y las leyendas, junto a cuentos más cercanos en el tiempo o incluso situados en la contemporaneidad. Algunos de ellos, como El cabello o Cuerpo (éste, pese a su exceso de estilo), logran hablar de tú a tú con las historias milenarias, pero en otros casos , como en Cementerio de Montjuic o (el muy logrado aunque un poco ajeno al resto) La historia de los Williamson, con el que se cierra el libro, la unión acaba siendo más forzada, salvándose más por su simpatía con la parte actual, que hace de puente entre los relatos, que por su coherencia con el conjunto de éstos. Consecuencia lógica del riesgo de navegar entre dos aguas.



Todo su esqueleto contemporáneo y lo que se adivina como derivaciones autorreferenciales (sí, lo sé, he dicho la palabra maldita), así como el recorrido por los diferentes referentes culturales de su autor (especialmente en el terreno literario y musical), salpican el conjunto del libro, logrando, no obstante, intercalarse fluidamente en la lectura de los cuentos, e incluso acercarse al ideal romántico que el autor persigue en estos últimos (no por ello sin caer en algunos excesos). Es cierto que ayuda mucho a esta impresión final el último capítulo del libro, que cómo he dicho es el que contiene uno de los cuentos más alejados del espíritu del conjunto, pero también es el que acaba por hermanar sus dos mundos casi antitéticos.



Pero si bien al libro se le pueden poner pegas en la consecución de sus objetivos como obra global y como tratado creativo sobre el origen de las ideas, es mucho más difícil encontrárselas en la plasmación en forma de relatos de esta apuesta. No sólo formalmente es un volumen rico en matices, de prosa trabajada pero de lectura fácil, enriquecido con múltiples conocimientos de las más alejadas fuentes (religiosas, filosóficas, biológicas, antropológicas; nada escapa a la sed de saber que embarga al autor), sino que además descubre un más que potencial escritor en lo que resulta sin duda la más grande y placentera revelación del libro: la extraordinaria facilidad de Daniel Miñano para mimetizarse con las reglas básicas de la narración de los relatos primigenios.

Pareciera que es por ese camino del análisis y la reflexión de autores y relatos por el que ha sabido destilar el secreto de la narratividad, pero sólo es necesario leer una vez cuentos de la sensibilidad, delicadeza y deseo de inmortalidad de El cabello, Leyenda del hombre olvidado, La extraña historia del séptimo hijo de Dunia y Huhhu o El circo y la doncella, para darnos cuenta que hay mucho más que imitación en lo que cuesta aceptar como primeros balbuceos de este escritor.



A esta sensación de pureza y universalidad ayuda mucho el que nos hallemos ante una apuesta difícil de encontrar en nuestros días, como es la de un libro de relatos ilustrado, alejado del mercado infantil y juvenil. Aquí la comunión del texto con las bellísimas y evocadoras ilustraciones de Silvia Cuello no podía ser más perfecta, lo que nos hace retrotraernos a la sensación irrepetible de las primeras lecturas iniciáticas. Es por ello que la unión de forma y fondo utilizada en la búsqueda del perfecto libro de cuentos para adultos, se rebela de un acierto emocionante.

El lector atento no debería dejar de detenerse en piezas de escritura perfectamente construidas como El informe Kanzuke, con su regusto ciber-punk y el siguiente comienzo, literariamente demoledor:


Su Tokio aún es una gran ciudad, capital de la isla de Japón, situada en la tierra a una latitud de 35,42° Norte y una longitud de 139,46° Este. La inmensa metrópoli, vista desde el cielo, describe una espiral perfecta. En el brazo derecho de esa espiral, entre cientos de calles y laberintos, existe un callejón perdido, donde vive, aislado del mundo, Takeshi Kanzuke.


También en la relectura no buscada de The Midwich Cuckoos (1957) llevada a cabo en Edgardo Salmerón Loza, en la narrativa victoriana de asesinatos misteriosos que aparece en La historia de los Williamson, en el mecanismo de relojería literario que encierra la segunda versión de Vida y muerte de Eduardo de Saavedra, y todo esto sin olvidar los pequeños y encantadores cuentos de una o dos páginas que se despliegan por todo el libro.



Pero más allá de sus fortalezas y de sus debilidades, esta primer obra de Daniel Miñano Valero nos sirve para descubrir a un escritor con un estilo e intereses, que pese a tratarse de su opera prima, se revelan como ricos y elaborados; con un universo tan personal como universal, y con algunas fijaciones (sobre el tiempo, el amor entendido como sacrificio o las reglas de la creación y el sentido que tiene el hombre dentro de ellas) que prometen deparar grandes obras futuras, intuidas fácilmente bajo los sorprendentes pasos firmes del presente debut.



Nota: los dibujos que acompañan este texto son bocetos a lápiz inéditos (excepto el cuadro que pueden ver a continuación, que significó el origen de la colaboración entre Daniel y Silvia) y descartados para el libro final por diversos motivos (principalmente por problemas de tiempo), que si bien no muestran el refinamiento de las ilustraciones a tinta que podemos encontrar en él, conservan intacta la fuerza del trazo, del motivo y del encuadre que hace que todos ellos resulten tan fascinantes. Desde aquí, agradecer a su autora, Silvia Cuello, el haberme dado permiso para utilizarlos para vestir esta entrada.


12 de marzo de 2009

CRÍMENES LITERARIOS: Bajo la influencia (avance)



...Juana se despertó con el cuerpo en calma, pero descubriendo rápidamente, con el terror en las manos, que su cabellera había crecido por la noche, escapando por la ventana de su habitación...


Aún estoy devorando con pasión este estupendo libro y preparando su próxima reseña, pero no quería dejar pasar más tiempo sin ofrecerles un adelanto en forma de alguna de sus ilustraciones (¡sí!, además de bueno, es un libro ILUSTRADO) y de algún fragmento. Si quieren leer uno de los cuentos completos (¡sí!, es un libro de RELATOS) lo pueden hacer aquí o aquí y si confían a ciegas en mi palabra y desean comprarlo, por internet se lo pueden pillar aquí y aquí y muy pronto también en Fnacs, Casas del Libro y librerías especializadas (su auténtico hogar).

Su autor, Daniel Miñano Valero (también conocido como Terry William), y su ilustradora Silvia Cuello, son dos vecinos ilustres de esta casa. Más aún, son dos de esas personas creativas que uno desea tener cerca el mayor tiempo posible, para poder empaparse un poquito de su genio. Para mí será un placer ver como el mundo les descubre, y desde este ático no dejaré pasar la oportunidad de poder aportar mi granito de arena en este empeño. Sí, son grandes amigos, no obstante mi reseña tratará de ser lo más imparcial posible (si es que eso existe). Mientras tanto vayan abriendo boca con este adelanto y luego me cuentan que les sugiere. ¡Espero comentarios!




...de las aguas de la orilla contraria nacía una mujer desnuda, cubierta por una venda de seda azul que cerraba sus ojos.




Se vestía de mujer y se sentaba en el diminuto taburete de los enanos, apoyado en el hierro frío, hablando y riendo sin pausa; como nunca antes, ninguno de los dos, había hablado o reído.

6 de junio de 2008

CRÍMENES LITERARIOS: Papel y Plástico


Publicado por Astiberri el pasado mes de abril, este nostalgilibro ensamblado por Oscar Lombana supuso para mí una debilidad desde el momento mismo en que apareció ante mis ojos su portada en una de mis visitas a mi tienda de cómics habitual. No tuve que ojearlo mucho para saber que me tenía que hacer con él, aunque es claramente lo que podríamos considerar un capricho, ya que el lector ha de tener una edad determinada (desde cerca de 30 para arriba) y un claro síndrome peterpanesco, además de unas arcas saludables (no es mi caso), para gastarse los 13 euros que cuesta este libro pequeñito aunque muy bien editado, que casi no contiene letra.

Pero no me arrepiento de su compra, y es que el secreto está en las imágenes. Casi ninguna nueva, por otro lado, o que en su mayoría no podamos encontrar por Internet (eso sí, a mucha menos calidad); pero es tal la cantidad que condensa en tan poco espacio y están tan bien reproducidas, que el festival nostálgico-visual es impagable. Con pocas ausencias significativas (aborda desde cómics, libros y álbumes de cromos, hasta juguetes, muñecos o alimentos) y sí con muchos objetos que tenía sepultados en mi memoria surgiendo de improvisto a cada vuelta de hoja, resulta un libro de disfrute rápido, pero total.

Además, tanto la maquetación (loca y con un punto de caos a lo fanzine, pero con gusto), como los comentarios y recuerdos directos y sencillos con que va acompañando a las imágenes su autor, ayudan a mejorar en su conjunto la experiencia nostálgico-masoquista.

Más que un libro, un alimento generacional.

25 de marzo de 2008

CRÍMENES LITERARIOS: El Enviado


Aunque no vaya a ser la norma hablar de libros por aquí, como ya comenté en la presentación, algunos irían cayendo. En este caso, tengo que agradecer a un gran amigo cuentista de esta casa el que me diera a conocer esta novela (como tantas otras veces ha hecho, pues sus conocimientos y curiosidad en el campo literario superan con mucho a los míos), y al propio autor del libro, J. E. Álamo, por la generosidad que ha mostrado con este blog desde el suyo propio (no dejen de visitarlo y busquen el adelanto de su nueva novela: Lado Extraño). Muy agradecido, de veras.

El enviado, publicado el pasado año por el grupo AJEC en una sencilla edición de bolsillo, es uno de esos libros que por lo modesto de su lanzamiento corre el riesgo de pasar desapercibido para muchos lectores potenciales, lo cual intentará solucionar muy modestamente este Guardián. Aunque tengo que adelantar de antemano que no nos encontramos ante una de esas obras que vayan a cambiar la vida de nadie o a descubrirle nuevos horizontes, sí que puede lograr que muchos lectores se reencuentren con el placer de una buena sucesión de historias de terror, naturalistas y ancladas en lo mundano en líneas generales, que fluyen casi sin esfuerzo por la prosa de su autor y son capaces de saltar de las sombras a nuestras propias narices con una sencillez y contundencia dignas herederas del mejor Stephen King.

Como también le ocurría a King en algunas de sus obras (véase IT (1986)), el terror más anclado en nuestra realidad más cercana puede dar paso, casi sin inmutarse, a lo cósmico, a las grandes fuerzas del bien y del mal que luchan en otras esferas por dominar nuestras vidas, sin que por ello el maridaje de ambas temáticas sea siempre todo lo preciso que se pudiera esperar. En esta novela también sucede algo parecido, aunque hay que establecer unos matices. Dejemos el primer capítulo para ser comentado aparte y aclaremos primero que, aunque el concepto de novela creo que está perfectamente utilizado, formalmente lo que el lector se va a encontrar es una serie de historias unidas por características y personajes comunes, de las que, según nos vamos acercando al final de la obra, su autor va uniendo más claramente los nudos que las relacionan.

Esta unión viene dada no solo por la confluencia física de los personajes en un mismo tiempo y espacio, sino por la presencia en todas las historias del enviado que da título el libro; del que se irán aclarando progresivamente sus cometidos y funciones, gracias a la presencia, más clara en su tramo final, de grandes fuerzas cósmicas que regulan el devenir del ser humano. Aunque en general esta unión de lo mundano con lo divino funciona bastante bien (especialmente en el magnífico capítulo Luis: el comienzo de la partida) y la belleza de su descripción de los actos cósmicos que han de controlar estos entes (con una imaginería que a este lector le ha hecho recordar esa maravillosa aventura gráfica de LucasFilm Games llamada Loom (1990)) ayuden mucho a una integración bastante pacífica, no deja de tener algunos elementos algo más chirriantes.

Por un lado, el supuesto viajero que la novela nos desenmascara al final como uno de los protagonistas que hemos estado siguiendo, no parece encajar muy bien en las actitudes y personalidad que le hemos estado viendo desarrollar en los capítulos anteriores, y por el otro uno no puede evitar pensar que quizás la parte cósmica daba perfectamente para una obra independiente más ampliada, y que su inclusión aquí como un más a más, puede ser una oportunidad desperdiciada. Este sentimiento, más que negativo, de ansiedad, por conocer más de las aventuras y reglas de ese otro universo, entronca perfectamente con el primer relato, el más aislado y el que menos encaja en el conjunto de la obra, pero por otro lado el que a este Guardián más le ha entusiasmado y que más parece relacionarse con toda esta parte cósmica y de fuerzas primigenias. Quizás estemos hablando de dos obras que conviven algo apretadas en la estrechez de este volumen, y que tal vez merecieran cada una su espacio propio para ganar en coherencia y en desarrollo.

Si bien la parte de realismo social con suaves dosis de fantástico, del aquí y ahora más español (digna de mención es la capacidad de su autor para captar la esencia de la personalidad y forma de vida de este país y su perfecta integración con la trama), ve colmadas todas sus posibilidades, es esa otra parte más netamente fantástica, que se deja ver intermitentemente, la que podría tener continuación o un mayor desarrollo en una obra posterior. O tal vez solo esté llamada a darnos pistas del potencial que esconde el debut juvenil (a sus escasos 40 y pico años) de esta nueva pluma del fantástico hispano, al que deberíamos todos seguir muy atentamente, pues sus próximos pasos parecen esconder jugosas sorpresas.

Desde aquí mi más sincera felicitación a su autor y mis mayores ánimos para que esta aventura continúe y se amplíe, para regocijo de todos sus lectores presentes y futuros.