28 de marzo de 2009

WE LIVED AMONG THE PEOPLE: una introducción


¿Quién mató a Laura Palmer? ¿Quién no conoce este reclamo? Aunque si tuviera que escoger la frase que para mí siempre estará ligada a una de las más grandes obras maestras de la televisión (y el referente para la época dorada del medio que se está viviendo ahora mismo en Estados Unidos), ésta no sería una, sino las siguientes:

Through the darkness of future past, the magician longs to see.
One chants out between two worlds: "Fire Walk With Me".
We lived among the people — I think you say "convenience store"?
We lived above it. I mean it like it is, like it sounds.


Que en su adaptación española quedó tal que así:

En la oscuridad de un futuro pasado el mago quiso ver
una posibilidad para salir de entre dos mundos: fuego, camina conmigo.
Vivíamos entre la gente en un… ¿cómo dijiste? “almacén de oportunidades”.
Vivíamos encima. Quiero decirlo como suena.


Sí, ya sé que la parte más famosa es la primera (no en vano Fuego, camina conmigo dio nombre a la película-precuela de la serie), pero siempre he tenido una especial debilidad por la segunda; qué le vamos a hacer, soy rarito.

¿Y toda esta parrafada para qué? Para nada, realmente, o tal vez aquí esté el sentido real de este blog… Como me va tocando hacerles la competencia a la genial (aunque parece que difunta) Elitevision, pronto tendrán por aquí mi recorrido, capítulo a capítulo, por una serie que arrasó a su paso cambiándolo todo para siempre. Pocas hay como ella. Bienvenidos a Twin Peaks; tomen su café bien caliente y su porción de tarta de cerezas que ya empezamos. Me pregunto que habrá detrás de las cortinas rojas que decoran el pasillo de este Ático…


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues como el guardián del ático se viene quejando últimamente de que no le dejo comentarios, procedo a hacer uso de la palabra.

Y quiero hacer constar que no es por dejadez si no lo hago más a menudo, que ya sabe usted señor guardián, que mi falta de capacidad de recuerdo en el terreno del audiovisual (digno de análisis es el caso de El sexto sentido), hace que los crímenes que usted me obliga a presenciar en su compañia, dejen tan pocas huellas en mi conciencia que cualquier aportación que pueda hacer a sus minuciosos análisis resulte a mi parecer, inoportuna.

No obstante, el caso de Twin Peaks, que a todas luces voy a ir descubriendo a medida que usted lo vaya diseccionando, creo que puede ser la excepción a la regla, ya que por lo poco que he podido ver hasta ahora, es tanta la fuerza de sus imágenes, personajes y situaciones, que incluso a mi me será difícil no quedarme aunque solo sea con un difuso pero obsesivo recuerdo.

Y aprovecho estas últimas lineas para agradecerle sus esfuerzos en darme a conocer todos estos actos criminales, aun sabiendo que soy un testigo con amnesia.

Firmado: la señora del ático.

J.E. Alamo dijo...

¡Qué gran serie! Nunca pude verla completa (ahora no recuerdo los motivos aunque imagino serían laborales). Lynch fue uno de mis favoritos aunque en ocasiones se rayaba a gusto. Terciopelo Azul todavía me provoca escalofríos cada vez que la recuerdo.

Paco Fox dijo...

Para mí, lo mejor de la serie es el capítulo final por un motivo: estoy convencido de que es el momento más terrorífico de la historia de la televisión. Lo volví a ver hace un par de años y sigue acojonando.

El Guardián dijo...

Bueno, ha costado, pero por fin la señora del ático me deja un comentario por el blog. Espero que pese a la amnesia (eso con una aspirina se pasa) haga más contribuciones; especialmente con Twin Peaks, que yo también pienso que le va a impactar. Y sí, el caso de El sexto sentido, como puede corroborar el señor Miñano, es de estudio.

Señor Álamo: se está convirtiendo usted en mi fan número 1. :) Muchas gracias por todos sus comentarios. Yo no dudaría en meterme en vena la serie completa ya mismo, de hecho que mejor oportunidad que éste recorrido, jeje. Y aunque Lynch tiene una gran tendencia al exceso (cosa que no creo que suceda en esta serie), para mí eso es también parte de su genio.

Señor Fox: yo no me atrevería a decir que es lo mejor de la serie (o quizás sí) porque pienso que todos los episodios que dirigió el propio Lynch son inolvidables. Respecto a lo de terrorífico, sí que estoy de acuerdo con usted; de hecho, el que al final, por razones ajenas a la voluntad de sus creadores, acabara la serie como acabó, no hizo más que hacerla aún más grande. Pero no me negará que el capítulo 7 de la segunda temporada (sin desvelar nada) también contiene un hachazo de terror de los que resucitan a un muerto.

Anónimo dijo...

Corroboro las milagrosas amnesias de la señora del ático, que recobra la memoria tras visionar detalles desenfocados.

De niño esta serie me tuvo fascinado. La dejé de ver de repente, una noche, cuando mis padres apagaron la tele para decirme que mi abuelo acababa de morir. No volví a ver un sólo capítulo; supongo porque relacioné ambos hechos (como la caja de música de Buñuel y las muertes que causaba).
Aunque bien sabe el Guardián que Lynch y yo no acabamos de llevarnos bien, creo que intentaré seguir la serie a medida que en este ático se vaya comentando.

Daniel Miñano

El Guardián dijo...

Perdone que le diga, señor Miñano, que lo ocurrido con su abuelo más Lynchiano no puede ser. Pese a ese mal trago, le animo a que regrese a Twin Peaks, ya que estoy seguro que no le defraudará y que le ayudará a superar parte de sus encontronazos con Lynch.

Gabacho al otro lado del espejo dijo...

Que post mas emocionante! Dan ganas de volver a ver la serie ahora mismo.
Yo la ví en su momento en television. No me perdi ni un capítulo (los grababa en mi video).

Decidí ver la serie por unos anuncios radiofónicos estupendos en NRJ (radio musica pop junenil francesa) que despertaban una curiosidad muy poco sana. FUNCIONÓ.

Como siempre con Lynch, miedo y erotismo van de la mano: Lara Flynn Boyle y Kyle Maclachlan formaban parte de mis fantasias...

El Guardián dijo...

Muchas gracias por los piropos gabacho. Ya era hora que te dejaras caer por el ático, que ya sabes que en esta casa siempre tendrás un hueco en la mesa.

Efectivamente, muy acertado en sus rememoraciones. En su estreno en los 90 la campaña publicitaria fue extraordinaria y era inconcebible perderse la serie. Y Lynch, como siempre, es el rey de los sueños, las pesadillas y el erotismo.