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29 de septiembre de 2010

¡El Horror finalmente en Sitges!


Siento haber estado más ausente de lo habitual (que ya es mucho) por el blog, pero creo que tengo una excusa válida (además de la de las vacaciones de agosto) y es que por fin, tras 7 largos años de trabajo he terminado mi primera película: El Horror de la Dama del Lago. Y además la semana que viene (concretamente el viernes 8 de octubre a las 19:30) ¡se estrena en Sitges en la sección Brigadoon!

Ha sido (y aún sigue siendo) un viaje muy duro y que pensé que no lograría concluir, pero para bien o para mal la cinta está acabada y ahora sólo queda esperar que este monstruo tan extraño que ha salido guste.

Hay una nota de prensa que habla más del asunto y que he mandado a varios medios que podéis leer por ejemplo en este enlace a Scifiworld, para los que no sepan nada de este proyecto (aunque ya hace unos 5 años que di bastante la brasa con él por Internet y medios en papel), y aquí tenéis el póster final y unas capturillas de la peli para que os hagáis una idea.

Esperar romanticísmo, clasicismo, modernidad, técnicas de efectos arcaicas, colores saturados, oscuridad, stop-motion, protagonismo coral, castillos, mazmorras, bailes regionales, zombies, la condesa Báthory, la Dama del Lago, mantis religiosas gigantes, monstruos tetudos, gore, sexo, alguna secuencia bastante fuerte y unas buenas dosis de humor, sin que el conjunto deje de estar tomado muy en serio. ¡Y todo en solo 90 minutos!

El pase es gratuito, ¡así que os espero a todos por allí!










15 de abril de 2009

ALL THE COLORS OF THE DARK: Mario Bava (1914-1980)


Si existe un gran maestro del cine europeo que aún no haya sido lo suficientemente reconocido (entendiendo por suficiente, ser aceptado entre los grandes directores de la historia del cine, sin añadirle a esto último la coletilla de fantástico), ese es sin duda el imprescindible Mario Bava.



Poco a poco se van dando pasos para su reconocimiento global, y también para darlo a conocer a las nuevas generaciones (y no solamente a las más afines con el género fantástico-terrorífico). Pero en su contra juega su adscripción a los géneros populares considerados históricamente menores (terror, western, ciencia ficción, péplums…), la poca importancia y relevancia que él mismo y sus contemporáneos dieron a sus películas en su época (recordemos que la carrera de Bava se encuadra cronológicamente con la de Fellini, Visconti, etc., dentro de la edad de oro del cine italiano) y especialmente el hecho de que la grandeza de su obra se sitúe lejos de los esquemas narrativos convencionales más aceptados por el espectador e historiador medio, ya que su fuerza como creador radicó siempre más en el lenguaje cinematográfico que en las bases argumentales de sus films (siendo éstas en algunos casos tan pobres como casi inexistentes).



El cine de Bava nació de las trincheras, con bajos presupuestos y en muchos casos difíciles condiciones de rodaje. El mismo veía el cine como un oficio más (aunque se dedicaba a él de manera compulsiva, lo que ha dificultado enormemente el poder trazar una filmografía oficial de su carrera) y hacía sus películas para sí mismo, dando por hecho de antemano que ni a críticos ni espectadores les iban a gustar. Pero su talento ha llevado a que su lugar no corresponda con los silenciosos y modestos márgenes de la Historia, aunque posiblemente fuera ahí donde él se habría encontrado más a gusto.



Bava es el pintor cinematográfico por excelencia. El gran maestro del color que, paradójicamente, tiene como obra más emblemática y popular, su opera prima La máscara del demonio, rodada en blanco y negro. El director que nunca dejó de considerarse ante todo director de fotografía (la profesión que le vio nacer y que nunca abandonaría). Un creador que al no contar con la presión de las grandes gestas sobre sus espaldas, se pudo permitir experimentar y desarrollar el lenguaje cinematográfico dentro de los géneros a priori menos adecuados para ello. Igual que ocurrió no hace tanto tiempo con Sergio Leone (otro director de una fuerza narrativa poco convencional, esencialmente cinematográfica), ha llegado ahora el momento de reivindicar a Bava sin cortapisas.



La escuela que ha creado su particular caligrafía fílmica, visible en muchos cineastas modernos, ha llevado a que hayan sido los propios directores (a la manera de lo ocurrido en los primeros años de la fundacional Cahiers du Cinéma), más que los críticos e historiadores, quienes hayan levantado la voz reclamando un lugar entre los grandes para este técnico. Tarantino no necesita proclamar su entusiasmo por el maestro, pues su magnífico gusto como espectador y los préstamos que se pueden encontrar en su obra lo hacen evidente, al igual que ocurre con otros admiradores confesos como Tim Burton, David Lynch o John Carpenter; todos con un uso de la luz, el color y los movimientos de cámara con claras influencias suyas. En cambio, que un gran pedagogo de la historia del cine (y al mismo tiempo fundamental director) como es Scorsese, escriba la introducción de Mario Bava - All the Colors of the Dark (2007), el que sin duda es el libro definitivo sobre su obra y su persona, es un paso mucho más importante para su reconocimiento oficial, a la vez que claramente coherente con quién lo realiza.



Pero es en realidad el aficionado más exigente, el connoisseur internauta del siglo XXI, el que más está haciendo por dejar el nombre de Bava en el sitio que se merece. Es por esto, que no es de extrañar, que haya sido Tim Lucas, un fan y pequeño editor totalmente profesionalizado, como mandan los tiempos, el encargado de llevar a cabo la publicación del gran libro sobre el maestro, en lo que probablemente haya sido (por tiempo dedicado, por intensidad y por el tamaño del resultado) el trabajo de su vida. Tim, en su empeño por recuperar la figura de Bava para un público contemporáneo (que incluye también comentarios de audio y supervisiones de calidad en las ediciones videográficas y en DVD de la filmografía del maestro en los USA), está más cerca de la labor que Forrest J. Ackerman hizo para devolver a la actualidad al cine de terror clásico de la Universal desde su tribuna de Famous Monsters of Filmland durante los años 60, que del pequeño granito de arena que pueda aportar un servidor con este ciclo.



Su libro es un lujo, un tesoro literario en forma y fondo; enorme, visualmente apabullante (no se merecía otra cosa el biografiado), ganador de múltiples premios literarios, e imprescindible en cualquier biblioteca cinematográfica ecléctica y rigurosa. Su precio puede echar para atrás (y más ahora, que cada vez quedan menos ejemplares), pero lo vale, y solo hace falta tener entre las manos una vez el volumen para darse cuenta. Se pueden observar algunas páginas del libro aquí y se puede encargar (mientras queden ejemplares) en la web de su autor.



Scorsese dice en el prólogo del libro que si le preguntaran a él sobre el argumento de alguna película de Bava no sabría que responder, y que eso se debe a que sus películas son demasiado hipnóticas, como si fueran sueños. Dice que coloca a sus espectadores y a sus personajes en un estado inquietante y extraño, en el cual se ven forzados a seguir avanzando, incluso aunque no sepan muy bien por qué o hacia dónde se dirigen. La atmósfera por sí misma se convierte en el personaje principal, un organismo vivo con pensamientos y voluntad que le son propios. Bava era un perfecto artesano y sabía cómo crear una tesitura, donde cada sonido, cada movimiento de cámara y cada objeto estuvieran cargados de misterio y desazón.

Just my cup of tea.


2 de marzo de 2009

COLECCIÓN DE CROMOS: Especial The Spaghetti Incident (1)

Este año el blog va a tener cierto aroma a orégano, ya que van a coincidir en él un ciclo con uno de los grandes maestros del cine italiano, junto a la próxima reseña de una publicación muy esperada por todos los fans del fantástico, en la que se le da un buen repaso al cine fanta-terrorífico realizado en la bota de Europa durante toda su historia, y que ya debe estar pronta a aparecer por las librerías.

Desde el Ático tenemos una debilidad por la forma de abordar el género a la italiana, tan apasionada como al mismo tiempo desvergonzada, y pronto caerán por aquí los primeros títulos a comentar. Pero para abrir el apetito, nada mejor que una primera colección de cromos, en un especial Spaguetti que se podría alargar casi hasta el infinito; no en vano Italia fue durante mucho tiempo una de las grandes potencias del cartelismo cinematográfico.

Disfruten ustedes de esta primera galería de arte y recuerden que muchas veces el envoltorio puede ser mucho mejor que el contenido, y que es por eso que a los niños les gusta tanto jugar con las cajas de los regalos.